El hosting compartido es un buen punto de partida, pero tiene un techo. Acá te contamos las señales más comunes de que tu proyecto ya lo superó y es momento de considerar un servidor privado virtual (VPS).
1. Tu sitio se pone lento (o se cae) en horas pico
En el hosting compartido, tus recursos dependen de cuántos otros sitios estén activos en el mismo servidor. Si notás que tu web se vuelve lenta cuando hay más visitas, es una señal clara de que necesitás recursos garantizados y no compartidos.
2. Necesitás instalar software que tu hosting no permite
Si tu proveedor no te deja cambiar la versión de PHP, instalar una extensión específica o correr un proceso en segundo plano, estás limitado por las reglas del plan compartido. Con un VPS tenés acceso root y podés instalar lo que tu proyecto necesite.
3. Estás corriendo una tienda online o una API en producción
Un e-commerce o una API que consumen otras aplicaciones no pueden depender de un pico de tráfico ajeno para caerse. Acá el aislamiento y la estabilidad de un VPS dejan de ser un lujo y pasan a ser una necesidad.
4. Tenés varios sitios o proyectos y querés administrarlos vos mismo
Si manejás varios sitios y te cansaste de pagar un plan por cada uno, un VPS te permite alojar múltiples proyectos en un mismo servidor, con el control total de cómo repartís los recursos entre ellos.
5. Te preocupa la seguridad y el aislamiento
En el hosting compartido, una vulnerabilidad en otro sitio del mismo servidor puede, en algunos casos, afectar al tuyo. Un VPS te da un entorno aislado, donde vos controlás qué se instala y cómo se configura la seguridad.
¿Te identificaste con alguna de estas señales?
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